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Por qué mi gato me muerde?

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Como bien sabes, cada gato es único. Su carácter y personalidad determina sus comportamientos y la relación contigo que, aunque esté basada en el cariño y los mimos, puede llevarle en algunos casos a desarrollar conductas no esperadas.

Los gatos, debido a su instinto cazador, están acostumbrados a morderse entre ellos desde que conviven con la camada, y eso los predispone a seguir desarrollando este comportamiento cuando son adultos.

​POR QUÉ MI GATO ME MUERDE

​Sorprendentemente, el motivo no siempre está asociado a la agresividad. Existen diferentes razones por las que tu gato puede morderte. Te explicamos los principales:

1. Porque quiere jugar

Si desde que tu gato era cachorro has permitido que mordisquee tus manos con sus dientecitos afilados, él interpretará que puede seguir haciéndolo cuando crezca. Evitar este comportamiento desde su edad temprana, es fundamental para corregirlo. Lo ideal es que incorporéis juguetes en vuestras rutinas de juego, porque de esta manera estimularás su instinto cazador sin ponerte en peligro.

2. Porque no quiere más mimos

Observar a tu gato te puede ayudar a determinar qué tipo de caricias prefiere, en qué momentos y con qué frecuencia. Si lo estás acariciando y detectas que se muestra inquieto o irascible, es mejor que no continúes tocándolo y lo ignores. Seguro que, cuando menos te lo esperes, volverá a buscarte para recibir más caricias.

3. Porque te quiere muchísimo

Aunque parezca increíble, tu gato puede morderte la mano u otra parte del cuerpo como muestra de cariño y exceso de amor. En este caso fija los dientes suavemente sobre tu piel, evitando dañarte. Ahora bien, si por circunstancias, cuando era bebé, no ha podido desarrollar este comportamiento con sus hermanos, es factible que no tenga control sobre la mordida y acabe lastimándote.

4. Porque tiene miedo o se siente intimidado

Los gatos son muy propensos a padecer estrés ante situaciones que no controlan. Los cambios, o la presencia de otros felinos en su territorio, fomenta su inquietud y los condiciona al ataque o a la mordida. Ten muy en cuenta estos aspectos, y si estás expuesto a alguna de estas situaciones coméntalo con el veterinario. Él te facilitará las pautas a seguir para minimizar este comportamiento.

En cualquier caso, sea cual sea el motivo, si tu gato te muerde, evita apartar la mano bruscamente. Intenta distraerlo con un juguete y apartarte poco a poco pero sin rechazarlo.

Descubre el carácter de tu gato

Cada gato tiene una personalidad concreta y única, por este motivo, no todos los gatos apreciarán los mismos gestos o responderán igual ante una comunicación social ya sea con nosotros o con otras personas. Debes esforzarte por entender qué le gusta y qué no, cómo debes tocarle y cuales son sus zonas favoritas del cuerpo.

Mordiscos ante una interacción social

Mientras que encontramos gatos que adoran las caricias interminables en las orejas o en la espalda otros van a detestarlas. ¿Es éste tu caso? Debes aprender a comunicarte con tu gato y a interpretar si está enfadado o simplemente es una advertencia para que dejes de tocarle esa zona.

Si te encuentras relajado, acariciando a tu gato, y de pronto te muerde la mano es que algo no funciona bien: le has sobrecargado. Ante una situación así lo mejor será quedarnos quietos y esperar a que el gato desvíe su atención hacia otra cosa. Deja de acariciarle y intenta mantener una situación de calma y tranquilidad.

Es importante que te fijes en el lenguaje corporal de tu gato, especialmente si suele mordisquear sin previo aviso, si prestamos atención sabremos si el gato está verdaderamente enfadado o sencillamente es un aviso sin importancia para que dejes de molestarle.

Mordiscos durante el juego

Muchas personas enseñan a sus gatitos a jugar de forma muy activa con manos, juguetes y otros muchos objetos. Si premiamos este comportamiento, especialmente con las manos, estaremos propiciando que nuestro gato adulto se ensañe en un futuro sin reparar si nos hace daño o no.

Si no hemos podido evitarlo y actualmente nuestro gato adulto muestra este comportamiento durante el juego debemos intentar cambiar esa realidad. Para hacerlo vamos a empezar a utilizar siempre juguetes, nunca las manos, acción que podemos reforzar positivamente mediante golosinas y snacks para gatos.

Algunos juguetes como los plumeros o las pelotas con cascabel desvían mucho la atención del gato por su aspecto o sonido, empieza con ellos este proceso.

Mordiscos de afecto

Quizás tenemos una maravillosa relación con nuestro gato, quizás por esto te preguntas "¿Por qué mi gato me muerde?" sencillamente es amor.

Puede que no lo hayamos experimentado antes, pero los gatos en ocasiones suelen mordisquear nuestras piernas, brazos y manos ante una situación de felicidad para ellos: cuando le ponemos comida, cuando le acariciamos etc.

Suelen ser mordiscos leves, que no producen dolor (aunque si el gato está muy excitado sí podemos sentir algo de dolor. ) y suele ocurrir como consecuencia de una gran intensidad que quieren expresar. Ante esta situación debemos dismiuir la intensidad de las caricias e incluso parar. También premiaremos el juego afectivo sin mordiscos mediante snacks para gatos, de esta forma aprenderá más rápido cómo deseas que se comporte.

Mordisco por miedo

Los gatos pueden morder si se sienten asustados, amenazados o en peligro. Aunque generalmente suelen utilizar las uñas, los mordiscos también son una herramienta que adoran utilizar. Identificar un gato asustado es francamente fácil: orejas hacia atrás, bufidos, estereotípias etc.

Otras situaciones

Existen casos en los que no somos capaces de identificar ¿por qué mi gato me muerde?, es entonces cuando debemos recurrir a un especialista como son los etólogos, veterinarios especializados en comportamiento animal.

Es importante saber que un problema de agresividad se debe solucionar cuanto antes, especialmente si no sabemos nunca si nuestro gato va a atacar o no. Aunque se trate de un animal pequeño es capaz de hacernos mucho daño, no dejes pasar el tiempo y soluciónalo rápidamente.

Si deseas leer más artículos parecidos a ¿Por qué mi gato me muerde?, te recomendamos que entres en nuestra sección de Problemas del comportamiento.

Cuando morder es un juego

Como sabemos, los gatos son animales cazadores y, desde bien pequeños, desarrollan conductas dirigidas a convertirse en un depredador perfecto. Dentro de estas actividades se encuentran los mordiscos, como parte del desarrollo de su conducta habitual de caza. Los gatitos van a jugar entre ellos a convertirse en presas y depredadores.

Estas primeras semanas de vida son claves para la socialización, por eso es tan importante que las pasen en compañía de su madre y de sus hermanos, por lo menos durante los dos primeros meses de vida. Los juegos entre ellos y las correcciones de la mamá gata van a ayudar a que el gato aprenda hasta dónde puede llegar y qué fuerza puede imprimir a sus mordiscos.

Cuando el gatito pasa a convivir con nosotros, puede querer repetir estos juegos y esto puede explicar por qué el gato nos muerde cuando lo acariciamos ya que, para él, se va a activar el modo "juego de caza". Si esto sucede debemos desviar su atención y utilizar siempre juguetes para interactuar con él, evitando, así, que tome nuestras manos, dedos, pies o incluso piernas como presas potenciales.

Morder como aviso

Otras veces nuestro gato nos saluda y se nos acerca frotando su cabeza contra nuestro cuerpo y/o ronroneando. Nuestra reacción normal va a ser devolverle las caricias y, por ello, causa sorpresa a cualquier cuidador y es pregunta habitual por qué el gato nos muerde cuando lo acariciamos.

Hay que saber que, si bien es cierto que nuestro gato nos está pidiendo caricias, puede cansarse de ellas enseguida y su modo de decirlo va a ser pararnos con un mordisco, generalmente pequeño, de aviso. Otras veces nos frenará con la pata, parando nuestra mano o dándonos un leve zarpazo. Aunque nos resulte una conducta desconcertante, lo cierto es que es muy probable que nuestro gato nos haya estado avisando de que cesemos en nuestras caricias, pero no hemos identificado sus signos.

Algunos pueden ser los siguientes:

  • Orejas plegadas hacia atrás, al igual que el resto de la cabeza, que va a apartarse de nuestro contacto.
  • Movimiento inquieto de la cola, que va a presentar elevada.
  • Intento de zafarse de nosotros.
  • En general, incomodidad, nuestro gato no estará relajado, más bien su estado será el de alerta.

Si observamos alguno de estos comportamientos tenemos que dejar de acariciarlo ya que, de persistir, nos llevaremos un mordisco de aviso o un zarpazo. Veamos, a continuación, en que partes del cuerpo es más seguro acariciar a un gato.

Zona de caricias

En primer lugar, ni con un gato ni con ningún otro animal, debemos forzar el roce. Dejemos siempre que sean los animales los que se acerquen a nosotros. Obligarlos puede explicar por qué el gato muerde cuando lo acaricio.

Si nos fijamos en estos felinos, es fácil comprobar que nos demuestran su cariño restregándose contra nosotros, especialmente los laterales de la cabeza. De esta manera libera unas hormonas "apaciguantes" que le proporcionan una agradable sensación. Este va a ser su lugar favorito de caricias.

El resto del cuerpo se comporta de la siguiente manera:

  • Parte superior de la cabeza y cuello: esta zona, al igual que los lados de la cara, es muy receptiva a las caricias. Nuestro gato aceptará el contacto de buen grado, eso sí, tenemos que parar al primer síntoma de incomodidad.
  • Lomo: las caricias que le recorren la columna vertebral también son bien recibidas, especialmente si le rascamos con delicadeza la zona de inicio de la cola.
  • Patas: a los gatos no les suele gustar que se les toquen ni las patas ni los pies. Mejor evitar hacerlo si no conocemos al minino.
  • Barriga: zona de peligro. Hasta el gato más mimoso puede revolverse si insistimos en acariciarle esta parte, ya que es especialmente vulnerable. Tocarle el vientre es sinónimo, casi seguro, de mordisco, aunque sea solo de advertencia.

Por lo tanto, respetemos estas indicaciones, sobre todo si es un gato desconocido o recién llegado. Ambos debemos habituarnos poco a poco y, por supuesto, tenemos que dejar de tocarlo al primer indicio de incomodidad.

El mordisco de amor

Pero, en ocasiones, hay gatos que utilizan el mordisco como otra forma de comunicación "amorosa". Así, la respuesta a por qué nuestro gato nos muerde cuando lo acariciamos puede ser, simplemente, que es su demostración de afecto. En estos casos el mordisco se hace "sin dientes", es decir, más bien se trataría de que nuestro gato nos "toma" con la boca la mano, los dedos o incluso la nariz, con delicadeza y suavidad, sin hacernos ningún daño. Su actitud será relajada y amigable.

Cuando el mordisco es un peligro

En algunos casos podemos explicar por qué mi gato me muerde cuando lo acaricio como el resultado de una agresión, directamente. Estos gatos no toleran las caricias y reaccionan mordiendo, sobre todo si están en unas circunstancias en las que no pueden escapar y esconderse, como sería su primera opción.

Muchas veces esta situación es el reflejo de un gran miedo que el gato tiene ante los humanos y pudiera ser resultado de una socialización deficiente o de una mala experiencia. Por eso hemos dicho que es importante respetar las distancias que va a imponer el gato y nunca obligarlo al contacto ni, tampoco, reñirle si como resultado de este nos muerde. En estos casos, si queremos llegar a acariciar al gato debemos empezar con calma. Sirvan los siguientes pasos como guía:

  • Dejar que sea el gato quien se nos acerque, para ello podemos ayudarnos de algún premio, como alguna comida que le guste especialmente o un juguete.
  • Acariciar con suavidad y lentamente, sin movimientos bruscos, los laterales o la parte superior de la cabeza, tan solo un par de veces. Si el gato se muestra receptivo, lo que podremos constatar si se mantiene tranquilo, aumentaremos el tiempo de caricias progresivamente, día a día, sin prisa y sin forzar.
  • Una vez bien aceptado el paso anterior podemos seguir acariciándolo deslizando la palma de nuestra mano sobre el lomo, recorriendo la columna.
  • Hay que recordar que un gato puede querer dormir en nuestro regazo y, sin embargo, no aceptar caricias. Respetémoslo.

Si, al contrario, se desencadena un ataque, debemos seguir los pasos siguientes:

    Si el gato nos ha atrapado la mano o el brazo debemos soltarnos con firmeza pero sin brusquedad, ya que un tirón violento puede desencadenar otro ataque. Podemos decirle, a la vez, "no", con tranquil >

Si deseas leer más artículos parecidos a ¿Por qué mi gato me muerde cuando lo acaricio?, te recomendamos que entres en nuestra sección de Problemas del comportamiento.

¿Por qué mi gato me muerde?

Independientemente de la edad que tenga tu gato, es muy importante que sepas que no tiene por qué ser agresivo, morder o hacer daño. El comportamiento agresivo debe evitarse. Si tu gato empieza a morder mientras juega, debe modificar ese hábito. Sin embargo, no lo regañes, en lugar de desalentarlo, eso puede reforzar su comportamiento no deseado.

Mejor utiliza una varita o un trozo de cuerda para dar una salida a la agresión. Tampoco le grites a tu gato, ya que luego de ese tipo de reacción, él puede llegar a sentir miedo.

No olvides que él no está mordiendo porque es malo, lo hace porque siente que no tiene otra opción. Desde su punto de vista, todas las otras formas de comunicación han fracasado y no le quedó más opción que comunicarse de esa manera, mordiendo.

Hay otras razones por las que un gato puede morder. A veces, un animal decide simplemente que ha tenido suficiente diversión por ese día. Los niños muchas veces pueden ocasionar este tipo de respuesta. Lo mismo sucede cuando tú comienzas a acariciarlo y, en realidad, él no quiere esa atención.

¿Qué hacer si mi gato me muerde?

En lugar de retarle, refuerza el juego aceptable, suave, además, recompénsalo con un sabroso manjar y evita juegos de persecución de pies o manos o que se abalance sobre ti, ya que esto hará que el problema empeore.

Por otro lado, recuerda que siempre, antes de acariciarlo, debes acercarle tu mano hacia su nariz de manera que pueda reconocer tu olor. Esa regla es básica, sobre todo en animales con los cuales no tienes mucha cercanía.

Aplicar demasiada fuerza o velocidad a la hora de acariciarlo o hacerlo en el lugar equivocado puede causar que algunos gatos muerdan o arañen. Por eso, siempre debes hacerlo de forma suave.

Finalmente, siempre existe la posibilidad de que tu gato tenga un problema médico y ese malestar le esté molestando, al grado de causar ese tipo de agresión. Entonces, siempre es bueno consultar con un veterinario para determinar si existe una causa física.

¿Cómo mejorar la conducta de tu gato?

Interpretar el humor de tu gato no es tan sencillo. Quizás tu mascota se acerca a ti para jugar y tú piensas que él quiere que lo acaricies, es allí cuando se puede presentar una diferencia y agresión.

Para evitar ese tipo de diferencias, lo mejor es aprender a leer el lenguaje corporal de tu gato. Existen muchas pistas que pueden ayudar para evitar una mordida.

Algunas señales de lenguaje corporal que indican que tu gato está llegando a su nivel de tolerancia son:

  • Cese de ronroneo.
  • Golpes de cola.
  • Se le crispa la piel.
  • Cambia de posición su cuerpo.
  • Gruñe.
  • Sus orejas se aplastan contra su cabeza o se ponen en forma de avión.
  • Sus pupilas se dilatan.

Cuando estás acariciando a tu gato, para que se sienta más cómodo, lo mejor es prestar atención a su nivel de tolerancia, de manera que puedas anticiparte a un ataque. ¿Alguna vez te preguntaste cuál es la parte que a tu gato le gusta que acaricies? A muchos felinos les gusta que le acaricien la parte posterior de la cabeza o el cuello.

No obstante, no te excedas, recuerda que algunas zonas puede llegar a causarle demasiada estimulación. Cuando llegue a ese punto, seguramente te demostrará que ya no quiere que le hagas cariño. No olvides que los gatos son muy independientes.

En último lugar, recuerda que el comportamiento agresivo se puede modificar, pero todo requiere de paciencia, y más cuando se habla de gatos. Entonces, refuerza los juegos que no son agresivos y trata de interpretar las señales corporales de tu felino para evitar mordidas o arañazos.

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